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viernes, 9 de noviembre de 2012

La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana.


Servicio Digital de Información, SJ.-)

 

El Padre Adolfo Nicolás, General de la Compañia de Jesús, ha participado en el reciente Sínodo de Obispos sobre “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. A las preguntas que le hemos hecho ha respondido así.


Confieso haber tenido ciertas dudas acerca del Sínodo antes de que comenzara. Me preguntaba: ¿vamos a movernos en la acostumbrada dirección de “más de lo mismo”, o estamos dispuestos a mirar hacia adelante con valentía y creatividad?
La realidad del Sínodo ha sido compleja. Puedo indicar algunos puntos positivos, inspiradores y estimulantes (1), y otros que apuntan a ciertas áreas a las que la Iglesia, o al menos los Obispos y Padre Sinodales, incluyéndome a mí, no hemos llegado todavía (2).


1. Podemos integrar los puntos positivos en tres categorías:

a) Aportación geográfica. A esta categoría pertenecen las presentaciones que nos proporcionaron una buena información de la situación, los problemas y, con frecuencia, los sufrimientos de algunos países -especialmente del Medio Oriente, África y Asia. El hecho de que Obispos de muchos países tengan la oportunidad de comunicar y cambiar impresiones, con entera libertad, acerca de sus experiencias y opiniones, es una de las características más atractivas del Sínodo.


b) Iniciativas interesantes en curso, especialmente las que se basan en proyectos de cooperación, redes o intercambios internacionales en los que toman parte laicos y movimientos laicales comprometidos. Esto se lleva a cabo no sólo en las sesiones plenarias sino, con más frecuencia, fuera de las sesiones en conversaciones informales que tocan esos puntos.


c) Reflexiones sobre los Fundamentos. El Significado y las Dimensiones de la Nueva Evangelización. En este punto hemos sido testigos de una gran unanimidad acerca de, entre otras, las siguientes cuestiones:

*la importancia y necesidad de la experiencia religiosa (encuentro con Cristo);

*la urgencia de una buena formación espiritual e intelectual de los Nuevos Evangelizadores;

*la centralidad de la familia (la iglesia doméstica) como sitio privilegiado para el crecimiento en la Fe;

*la importancia de la parroquia y sus estructuras que necesitan ser renovadas y abrirse más y más a una mayor participación del laicado y su ministerio;

*la prioridad de la evangelización más bien que la expresión sacramental, como san Pablo decía de sí mismo: “enviado a evangelizar más que a bautizar”.

*etc.

2. En cuanto a puntos “insuficientes” podría indicar los siguientes:

a) La voz del Pueblo de Dios no tiene ocasión de expresarse. Es un Sínodo de Obispos y, por eso, no se cuenta con la participación activa del Laicado aun cuando un número de expertos y “observadores” (auditores) asisten como invitados. Me hizo recordar lo que dijo Steve Jobs: que él estaba más interesado en escuchar las voces de los clientes que las de los productores. Y en el Sínodo todos éramos “productores”.

b) Por eso era difícil evitar el sentimiento de que se trataba de una reunión de “Hombres de Iglesia afirmando la Iglesia”, lo cual es ciertamente bueno pero no precisamente lo que necesitamos cuando estamos a la búsqueda de una Nueva Evangelización. Podemos caer en el peligro de buscar “más de lo mismo”.

c) Falta de reflexión sobre la Primera Evangelización y por eso sabemos muy poco acerca de si y qué hemos aprendido de su larga historia y sus mejores momentos, y de lo que nos han enseñado nuestras propias equivocaciones. Esta omisión podría tener consecuencias muy negativas.


d) La deficiente consciencia y conocimiento de la Historia de la Evangelización y el papel que los Religiosos, hombres y mujeres, han desempeñado en ella. En algunos momentos la Vida Religiosa fue ignorada; en otros momentos recibió una mención casual y perentoria. No es que nosotros, los Religiosos, necesitemos ulterior confirmación: pero querría expresar mi preocupación acerca de que la Iglesia se exponga a perder su propia memoria.


e) Quizás el punto más débil fue la metodología que determinó la marcha del Sínodo, similar al viejo modo de organizar nuestras Congregaciones Generales. Espero, sin embargo, que la complejidad de la realidad y las necesidades del futuro ayudarán a la Iglesia en la tarea de ajustar sus procesos para conseguir mayores frutos apostólicos.


Obviamente fue un tiempo de mucha reflexión, aprendizaje y desafíos. La invitación a profundizar en nuestra fe, propuesta por el Santo Padre, puede ayudarnos a la hora de confrontarnos con las más profundas dimensiones de la Nueva Evangelización. La realidad que nos rodea se ha hecho mucho más compleja de lo que nosotros podemos controlar individualmente, mientras que el reto original de nuestra Misión para servir a las almas y a la Iglesia, continúa y crece.

Tengo la esperanza que los jesuitas responderán a los nuevos retos con la profundidad que viene de nuestra apropiación de la espiritualidad ignaciana y de uno estudio serio de nuestro tiempo.
Rezo para que las reflexiones en nuestras comunidades y apostolados en el Año de la fe nos ayudará a renovar nuestro espíritu y nuestra misión.

  
P. Su intervención en el Sínodo versó sobre los “Signos Europeos de Santidad”. ¿Qué significa eso? ¿No son universales los signos de santidad?


R. Naturalmente. Los signos que buscamos en un santo tienen valor universal y son expresiones de diferentes dimensiones de la vida de Dios tal como se hacen visibles entre nosotros. Hablamos aquí de caridad, compasión, servicio a los que sufren, a los que están en necesidad, solos y afligidos. Lo que yo quería decir es que nos hemos acostumbrado a estos signos sin pensar que podría haber otros signos. Si este fuera el caso, ¿no aparecería un Dios muy limitado, previsible, e incluso reducido a la capacidad europea de “ver” signos conocidos de su presencia y acción? Sin la menor sombra de duda, reconozco esos signos como buenos, creíbles y sólidos. Mi pregunta apuntaba a lo que podemos haber perdido por no descubrir otros signos; por no ser capaces de sorprendernos y asombrarnos delante de la acción creativa de Dios en “otros”; en personas que pertenecen a culturas, tradiciones y afinidades étnicas diferentes. Poco antes del Vaticano II, el P. Jean Danielou escribió un libro titulado “Santos Paganos”: un libro provocativo e inspirador al mismo tiempo. Pero quizás esos santos no fueron, después de todo, paganos.

P. ¿Puede Vd. ofrecernos algunos signos de lo que considera santidad “asiática”?


R. Con mucho gusto. De hecho, anticipando esta pregunta, he consultado a expertos en la materia. Me complace decir que ha sido una consulta muy fructuosa. Déjeme darle algunos ejemplos de esos signos: piedad filial que en ocasiones alcanza niveles heroicos; la búsqueda totalmente absorbente del Absoluto, y el gran respeto que se tributa a los que se dedican a ella; la compasión como modo de vida que surge de una profunda conciencia de la fragilidad e impotencia humana; tolerancia, generosidad y aceptación de los otros; apertura de mente; reverencia, cortesía, atención a las necesidades de los otros…etc. Resumiendo: quizá pudiéramos decir que si nuestros ojos estuvieran abiertos a lo que Dios hace en las personas (¡y en los pueblos!) seríamos capaces de ver mucha más Santidad alrededor nuestro, y muchos de nosotros nos abriríamos al desafío de vivir la Vida de Dios de un modo nuevo que podría ser más adaptado a nuestro verdadero modo de ser…o al modo que Dios quiere que seamos.


P. ¿Cómo es posible que los misioneros, o la Iglesia, no hayan sido capaces de “ver” esos maravillosos signos como obra de Dios?

R. A veces es muy difícil interpretar por qué no ocurre algo. Uno tiene la tentación de acudir a explicaciones que podrían ser correctas pero también podrían ser teorías ajenas a la cuestión. Quizás no nos sentimos a gusto con un Dios de sorpresas; un Dios que no sigue necesariamente la lógica humana; un Dios que siempre saca lo mejor del corazón humano sin violentar las raíces culturales, o la religiosidad de la gente sencilla. ¿Quién sabe? Nosotros afirmamos con entusiasmo la libertad de Dios, pero no le damos ocasión de influir en nuestras vidas…O quizás hemos “visto” esos signos con respeto e incluso con asombro, pero no estamos seguros de lo que significan…o quizás somos incapaces de desarrollar una razonable teoría acerca de ellos.

P. Lo que está Vd. diciendo es que hay “santidad” fuera de la Iglesia. Pero si hay “santidad” ¿no deberíamos decir también que hay salvación?


R. ¡Por supuesto! Eso lo sabemos desde siempre. Es parte de la libertad de Dios. Dios es libre para hacer lo que Dios quiere con su pueblo (hombres y mujeres) en cualquier situación y cualquier contexto. Jesús nunca tuvo dificultad en reconocer en un soldado pagano de Roma o en una mujer extranjera, una profundidad de fe que faltaba entre sus propios discípulos. ¡Pero yo no tengo una teoría propia de salvación! ¡Así le ahorro su siguiente pregunta! Mi preocupación más profunda es encontrar cómo Dios actúa en la gente, y así cooperar con el trabajo de Dios. De este modo no me puedo equivocar: si construyo una teoría ciertamente podría equivocarme.


P. A la luz de la Nueva Evangelización, ¿cómo cree Vd. que debería presentarse la responsabilidad de la Iglesia en sus esfuerzos por llevar paz y armonía al violento mundo en que vivimos?

R. Estoy convencido de que todo lo que hacemos nace en lo más profundo de nuestro “yo”, de lo interior. Es el fruto de nuestra fe, de nuestras relaciones (incluida la relación con Dios), nuestros amores y nuestras esperanzas. Si lo más profundo del “yo” está en comunión con el Dios de la Paz, Justicia y Compasión que creemos forma parte de nuestra fe, entonces viviremos, actuaremos y hablaremos Paz, Justicia y Compasión. Aunque el mundo a nuestro alrededor se haga más violento, eso no quiere decir que también nosotros nos hagamos violentos; al contrario, nuestro compromiso -nacido del corazón- con la paz y el diálogo se hace mucho más relevante y se convierte en una mejor proclamación del Evangelio en que creemos. Naturalmente esto toma diversas formas cuando pensamos en la Iglesia y muchas de las actividades e iniciativas que provienen de cristianos comprometidos.

jueves, 3 de mayo de 2012

Josep María Rovira Belloso


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Josep Maria Rovira Belloso, reconegut teòleg i sacerdot.



“L’esperança és aquella força entre el present i el futur que ens fa tirar endavant a la vida”

Josep Maria Rovira Belloso

El reconegut teòleg i sacerdot Josep Maria Rovira Belloso ens acull una tarda bucòlica de vent i pluja a la residència de la zona nord de Barcelona on viu per parlar de l’esperança. Encara que el temps no acompanya, el seu missatge és positiu, tant quan parla de l’individu i la col·lectivitat, com de l’Església. Rovira Belloso, molt conegut per la seva obra però poc amic de les càmeres fotogràfiques –malgrat aguanta pacientment la sessió de fotos–, és un home esperançat, que sap gaudir de les petites coses de la vida. De fet, avui està especialment content: l’editorial li ha anunciat la publicació aquesta primavera del seu proper llibre, El cant del signe. Una bona notícia també pels seus lectors i seguidors que, com demostra cada vegada que treu un nou volum, són multitud.

Comencem pel concepte. Com definiria vostè l’esperança?

L’esperança és aquella força entre el present i el futur que ens fa tirar endavant a la vida. I aquí hi caben les esperances en minúscula, com l’Esperança amb majúscula, que seria l’Esperança transcendent. L’esperança sempre està lligada amb el futur, és el futur contemplat des del present. Una persona que no té esperança dóna per acabat el temps. I, per tant, la vida. Ja ho diuen: “sense esperança no hi ha vida”.

L’esperança estaria vinculada a altres valors? Per exemple, l’optimisme o la il·lusió?

Sí, però conec persones que no són especialment optimismes i, en canvi, tenen esperança. Abans a les grans ciutats hi havia epidèmies, molta mortalitat infantil, gana... però la gent tenia il·lusió i esperança. Ara el nostre nivell de vida ha pujat molt, però tenim menys il·lusió i esperança. Per exemple, una actitud ara comú a Occident és fer les coses només perquè toca.

Ja no tenim il·lusió pel demà...

La il·lusió pel demà és allò més inherent a l’esperança. Allò que ens fa tirar endavant. Aquell que està deprimit no pensa en el present i en el demà, perquè no té esperança.

Per què creu que el terme esperança es vincula sovint a la religió, a la transcendència?

Precisament a mi m’agradaria posar en relleu que es tracta d’un valor universal. En els anys setanta a Alemanya, Ernst Bloch (1888-1977) va ser l’autor del principi esperança i ell no tenia una fe explícita de tipus religiós. Segons ell, el principi esperança estava implantat en l’home. És a dir, un home sense esperança no edificarà mai cases, no plantarà mai vinyes, no es casarà, no educarà els fills...

Per tant, vol dir que sense esperança, l’home no hauria arribat al moment evolutiu actual?

Exacte. El funcionament de l’esperança és com una peça de la interioritat que et mou a la vida pràctica.

Considera la societat actual desesperançada?

A la meva infància i joventut jo no sentia mai la frase: “No vull portar fills al món, pel que hi trobaran!”. En canvi ara sí que es diu sovint. A diferència d’aquests, els pares que tenen una il·lusió humana i espontània, no cal que sigui religiosa, els hi fa molta il·lusió tenir fills. L’arribada d’una nova vida al món sempre hauria de ser una alegria desbordant.

Un home, una societat, no pot viure sense esperança...

És que un home, sense esperança, arriba a la pura depressió. Un aturat que buscar feina sense esperança segur que no en troba. L’esperança és com interruptor que et posa en solfa, t’ajuda a simpatitzar amb la vida. A la vida hi poden haver coses bones, regulars, dolentes, pèssimes... però hem de tenir l’esperança que sempre passaran coses bones.

En aquest moment de desesperança col·lectiva, l’home on pot trobar elements per construir una esperança nova?

Es pot construir esperança només obrint els ulls. Al matí, obres la finestra, veus sortir el sol, la lluminositat del nou dia, contemples els matisos del verd en aquest costat de Collserola, sents el cant dels ocells... i això t’anima a aixecar-te i començar un nou dia. Per mi, la vessant humana i religiosa van unides. El religiós és el rerefons de l’humà, com un calaix més fons que s’hi hi poses la mà hi trobaràs més coses. Sempre però, hi ha continuïtat entre les esperances en minúscula i la gran esperança en majúscula, creure en Déu. I és que la fe és confiança en Déu.

De fet, l’esperança és la fe en el demà.

Això mateix. L’any 51 després de Crist, quan Sant Pau escriu la primera epístola als tessalonicencs, ja uneix indissolublement fe, esperança i amor. Per què ho fa? Perquè la fe és confiar en Déu, creure que hi ha un subjecte, l’amor, que ens ajuda a anar endavant. I, si l’amor ens empeny, l’home només ha d’actuar segons aquest amor. En resum, el cristianisme és fer, esperança i amor, tres valors que en brollen d’un Déu amor, motor de l’esperança. Per exemple, Abraham va sortir del seu país esperançat sense saber quina ruta encaminar, però escoltava i seguia Déu.

Està demostrat que la desesperança és molt contagiosa. Però, contràriament, com podem propagar l’esperança, especialment en aquest moment que també patim una crisi de lideratges?

És molt difícil perquè la crisi és complexa, universal i duradora. Hem de canviar el sistema i construir una societat més basada en les relacions que en les possessions. Hem de deixar enrere la societat del consum i crear la societat del “bon rotllo”. Potser així es contagiaria l’esperança!

La desesperança, però, sembla que avança.

La depressió comença amb una frenada, quan deixem els braços caiguts. Recordo que quan era petit veiem la pel·lícula del Llibre de la Selva. Hi sortien una espècies de voltors, que parlaven mexicà, que dient: “No hay nada que hacer, no hay nada que hacer...”. I al final tots deixaven caure les ales. El ‘deixar-se anar’ és el contrari a l’esperança.

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Si voleu rebre tot el contingut d'aquesta entrevista envieu en mail redaccio@valors.org

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sábado, 28 de enero de 2012

El camino abierto por Jesús.

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El teólogo vasco presentó en San Sebastián sus comentarios al Evangelio de Marcos

José Antonio Pagola: «En los Evangelios no se aprende doctrina, sino una forma de estar en el mundo»

"Jesús atrae pero es peligroso porque es muy radical"

Redacción, 26 de enero de 2012 a las 09:57

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Sobre los vetos a su obra: "No se puede hablar de Jesús con cierta fuerza y frescura y quedar impune"

«Hay que descubrir el camino abierto por Jesús y ser sus seguidores». Lo dice José Antonio Pagola, teólogo y exvicario general de la diócesis de San Sebastián, que ayer presentó en la Fnac de Donostia 'El camino abierto por Jesús: Marcos' (Ed. Desclée de Brouwer). Él lo nota en carne propia y en forma de polémica. A pesar de los numerosos obstáculos por parte de la jerarquía eclesiástica, su obra 'Jesús: aproximación histórica' (PPC) se ha convertido en un best seller que se publica estos días en croata, francés y ruso. «Las cifras de venta no me interesan», dice. Lo entrevista Cristina Turrau en Diario Vasco.

- Lo suyo con las librerías y con los lectores está resultando una relación de amor.

- El libro que se presenta es la segunda parte de un proyecto editorial que lleva por título general 'El camino abierto por Jesús' y va a estar compuesto por cuatro pequeños volúmenes. Cada uno de ellos está dedicado a uno de los evangelistas. Hace un año salió el libro de Mateo. Antes de Navidad ha aparecido el de Marcos. Para Semana Santa se publicará el de Lucas. Y en otoño saldrá el de Juan, además de un estuche con los cuatro libros.

- Ambicioso proyecto el suyo...

- Estos libros nacen por mi deseo de acercar a los hombres y mujeres de hoy el camino abierto por Jesús. Y eso del camino tiene mucha importancia.

- A saber...


- Los primeros seguidores de Jesús no se sentían miembros de una nueva religión. No se sienten miembros de una institución, sino hombres y mujeres que han descubierto un nuevo camino para vivir. En la carta a los hebreos, un escrito que circula hacia el año 60 y que se recoge en el Nuevo Testamento, se habla de un camino nuevo y vivo, inaugurado por Jesús, que hay que recorrer con los ojos fijos en él.

- Es lo que usted viene proponiendo.


- Veo la necesidad de que en la Iglesia se dé una transformación para los hombres y mujeres de hoy. No basta sentirse adepto a una religión llamada cristiana, sino que hay que descubrir el camino abierto por Jesús y ser sus seguidores. Hoy muchos vivimos dentro de la Iglesia y nos sentimos cristianos sin haber tomado la decisión de ser discípulos. Hacemos el recorrido sin estar guiados por sus actitudes fundamentales y por su estilo de vida. Jesús puede ser hoy una figura humanizadora, que enseña a vivir tanto a gente que se siente cristiana, como a quien no se sienta así. Y ocurre en un momento de crisis, no solo religiosa. Vivimos una 'omnicrisis' y parece que en algo no estamos acertando.

- Aunque ha habido problemas, no faltarán editores para sus libros...


- Este segundo ha salido en Desclée de Brower por problemas, pero la colección saldrá en PPC. Desde que dejé la responsabilidad como vicario general de la diócesis he hecho todo un proyecto.

- ¿Sí?


- Lo primero que hice fue dedicar 8 ó 9 años a investigar mejor la figura de Jesús. En realidad ha sido el tema de toda mi vida. En 'Jesús: aproximación histórica' he comunicado y ofrecido lo que hoy se puede decir de manera razonable y fiable de la trayectoria humana e histórica de Jesús.

- Han llegado más libros.


- Con mi segundo proyecto trato de presentar de manera sencilla y con un lenguaje accesible y cercano pero que 'toque' a las personas, el estilo de vida de Jesús. Cuando uno se acerca a los Evangelios no se aprende doctrina, se descubre una manera de habitar el mundo y de interpretar la vida y la historia de gran fuerza humanizadora.

- El mensaje de Jesús es de plena actualidad, sostiene.


- Me doy cuenta de que la gente, en esta sociedad que parece superficial, siente la necesidad de vivir de una manera diferente, sin saber exactamente cómo. Se busca una vida más digna, sana y dichosa, algo que no es fácil. Y lo que trato de demostrar es que Jesús ofrece un horizonte más humano y una esperanza. Así lo percibieron los primeros cristianos.

- Con sus libros, ¿busca ser un mediador?


- Trabajo con distintos grupos, hablo con gente y observo que no se busca más técnica, ni más ciencia, ni tampoco más doctrina religiosa. Se busca algo pero no se sabe cómo formular esas cuestiones que se llevan dentro.

- ¿Cuáles son las diferencias entre los cuatro evangelios?


- Los Evangelios son cuatro pequeños escritos. El primero es el de Marcos, que aparece en torno al año 70, probablemente después de la destrucción de Jerusalén. Luego vienen los de Mateo y Lucas, entre los años 70 a 90. Y por último, ya pasado el año 100, aparece el de Juan. Pero se puede decir que los autores no son apóstoles. La elaboración de los textos es muy compleja. Analizo la vida de Jesús a partir de cuatro relatos que nacieron de su recuerdo. Y cada uno de ellos tiene su propia manera de resaltar, subrayar y ordenar esos recuerdos.

- Denos la pincelada del experto: Marcos.


- Es el Evangelio más breve. Se puede leer en una hora. Ha ocupado un lugar muy discreto a lo largo de la historia. Y sin embargo hay un interés creciente en él, porque nos ofrece la figura de Jesús con más frescura. Se remonta a tradiciones antiguas y Mateo y Lucas lo han utilizado para sus evangelios.

- Mateo.


- Es el evangelio más largo y sigue en buena parte a Marcos, pero sobre todo se caracteriza por sus grandes discursos. Es el del sermón de la montaña, las bienaventuranzas o las parábolas de Jesús, inolvidables. Es el más rabínico, probablemente obra de un judio que se ha hecho cristiano.

- Lucas.


- Lo recomiendo a quien quiera leer un evangelio entero y seguido para hacerse una idea de cómo fue recordado Jesús. Tiene el evangelio de la infancia, muy poético. Y es donde se destaca la bondad de Dios, su compasión y misericordia, por ejemplo, en la parábola del hijo pródigo.

- Juan.


- Es un evangelio más complejo, con una cristología muy elaborada. Es más teológico que los demás.

- ¿Por qué asusta el lado humano de Jesús?


- Jesús atrae pero es peligroso porque es muy radical. Si profundizas en la idea de que los últimos serán los primeros o en que no puedes servir a Dios o al dinero, la vida cambia. Jesús es muy seductor, pero arriesgado. Como ha dicho algún agnóstico, es difícil decir que no tiene razón.

- ¿Cómo lleva los vetos a su obra por parte de la jerarquía ?


- Van unidos al mensaje. Le pasó a él y les ocurre a sus seguidores. No se puede hablar de Jesús con cierta fuerza y frescura y quedar impune.

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