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lunes, 27 de diciembre de 2010

En la Biblia está el futuro de Europa (y 6).

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Habría que ser conscientes de las divergencias existentes entre la cultura europea y la cultura árabe, pero no para cerrarse en una fortaleza europea, sino para abrirse a un intercambio sincero que permita la confianza recíproca y sostenga las fuerzas dialogantes dentro del Islam para un camino e paz.
Con este motivo, como se afirmaba a propósito del segundo Sínodo europeo, tendrá una importancia capital suscitar y sostener vocaciones específicas –políticas- de numerosos laicos al servivio del bien común europeo y mundial. Personas que, siguiendo el ejemplo de aquellos que han sido llamado “los padres de Europa”, sepan ser artífices de la sociedad europea del porvenir, haciéndola descansar sobre las sólidas bases del Espíritu (cf. Instrumentum laboris del Primer Sínodo europeo, n.82). Y estas bases sólidas del Espíritu son las que encontramos en la Escritura, y en particular en el Evangelio.
Repetiré, pues, concluyendo, que el futuro de la Iglesia en Europa y su misión a favor de la sociedad europea están estrechamente vinculados al conocimiento, a la familiaridad y al amor a la Sagrada Escritura. Que ha sido el gran libro del pasado de Europa. Y será el libro del fututo. Pero quede bien claro que con esto no queremos simplemente referirnos a un libro o a una fórmula escrita. Como se dice claramente en el documento de Juan Pablo II sobre el Tercer Milenio, no será una fórmula, ni un programa lo que nos salve, sino la persona viva de Jesucristo. Es esta persona viva la que nos habla en las Escrituras, con la fuerza del espíritu, la que nos salvará.
Como proclama el Papa en el documento Ecclesia in Europa, promulgado después del último Sínodo de los obispos europeos, la Iglesia debe poder entrar en el nuevo milenio con el libro de los Evangelios. Que todos los fieles comprendan la exhortación conciliar a adquirir, con una lectura frecuente de las Sagradas Escrituras, la sublimidad del conocimiento de Cristo ….., que la Sagrada Biblia siga siendo un tesoro para la Iglesia y para todo cristiano (y yo quisiera añadir, para todo hombre y mujer de buena voluntad, porque la Biblia es un libro que habla a todos); nosotros encontraremos en el estudio atento de la Palabra el alimento y la fuerza para llevar a cabo cada día nuestra misión. Tomemos, pues, este libro en nuestras manos, dice Juan Pablo II en la exhortación. Y añade: “Gustémoslo hasta el fondo: nos costará, pero nos proporcionará alegría…. Estaremos así rebosantes de esperanza y capaces de comunicarla a cada hombre y mujer que encontremos en el camino”. (Ecclesia in Europa, n. 65).
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El Evangelio de este domingo nos dice que la “palabra vino a los suyos y los suyos no la conocieron”, compartiendo la idea del cardenal Martín, podemos decir que los suyos somos todos los hombres y mujeres del mundo. Todavía en este mundo nuestro
La Palabra viva y con rostro no es conocida y en muchos ambientes rechazada y a veces ridiculizada. Los que tenemos la suerte de respirar junto a El, tenemos, también, la misión de darla a conocer con precisión, sin intereses, ni ideologías, ni traiciones, darla a conocer desde nuestra vivencia. La vivencia es lo que acerca la Palabra a los otros, aprovechemos todos los momentos de nuestra vida para profundizar y gozar del Emmanuel.
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Benedicto XVI, en la exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, 12, dice:
“ La Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance. Ahora, la Palabra no solo se puede oír, no solo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret”.
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viernes, 17 de diciembre de 2010

NADAL 2010.

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L'àngel, segons l’evangelista Sant Lluc, s’acosta als pastors per dir-los: “avui, a la ciutat de David, us ha nascut un Salvador, que és el Messies, el Senyor. Això us servirà de senyal: trobareu un infant faixat amb bolquers i posat a la menjadora.” Quan els àngels marxaren cap el cel, “els pastors deien entre ells: Arribem-nos a Betlem a veure això que ha passat i que el Senyor ens ha fet saber” (Llc 2, 11-12. 15b)

Aquesta notícia que ha passat a tots els nostres pessebres amb pastors carregats d’obsequis de la natura per ajudar a aquella pobre família, ens ajuda a la nostra reflexió: el Senyor de l’Univers, neix pobre i sol·licita l’ajut dels pobres per a poder viure com a ser humà. Nosaltres, els cristians d’avui, som invitats a ser pastors de la permanència de Jesús, el Déu pobre entre nosaltres i dels pobres, presència sagramental de Jesucrist entre nosaltres.

A l’hora de desitjar-vos un Sant Nadal, us animo a cercar els camins per a ser aquells pastors que Déu i dels pobres necessiten avui, donant vida a les figures dels nostres pessebres: escoltant la Paraula que ens ve de dalt, les persones i els esdeveniments i posant les nostres capacitats i dons al seu servei, com va fer de gran nostre Senyor i Mestre, Jesús de Nazaret. Així els àngels podran marxar al cel cantant:

Glòria Déu dalt del cel i a la terra pau als homes que estima el Senyor!

Rebeu la meva més cordial salutació.

Gregori Manso

En la Biblia está el futuro de Europa (5).

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Seguimos con el escrito del cardenal emérito de Milán sobre el tema “en la Biblia está el futuro de Europa” (Cooperador paulino nº155)
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“Mis cuatro tesis: Tesis número 4:
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“Pero para que la Biblia pueda ser realmente el libro del futuro de Europa, es necesario tener presetes un cierto número de condiciones que quisiera recordar aquí brevemente.
Ante todo, se plantea en Europa el deber de una colaboración ecuménica, fraternal y convencida, entre todas las confesiones cristianas. El futuro de Europa está estrechamente vinculado al testimonio de unidad que sepan dar los discípulos de Cristo. El papa Pablo VI, escribiendo al patriarca ecuménico Atenágoras el 13 de enero de 1979, formulaba este deseo: “Que el Espírirtu Santo nos guíe en el camino de la reconciliación, para que la unión de nuestras Iglesias llegue a ser un signo cada vez más luminoso de esperanza y de consuelo en el seno de la humanidad entera”.
Ahora bien, este camino inevitable de unidad entre las Iglesias en Europa se hará a partir de la Escritura y mediante el conocimiento cada vez más profundo de la misma. La Biblia propiciará el terreno común sobre el que podremos redescubrir los valores que nos unen como Iglesias cristianas y que nos imponen trabajar juntos para el futuro de nuestro continente y del mundo entero.
Para el futuro de Europa será también necesario tomar cada vez más viva conciencia de la relaci´ón que une a las Iglesias cristianas con el pueblo judío y del papel singular de Israel en la historia de la Salvación, una historia que afecta atodas las naciones. Europa ha sido la tierra en la que se ha consumado la más terrible persecución contra el pueblo judío y el intento de destruirlo, con los horrores del Shoah y de los campos de exterminio. La Europa del futuro deberá distinguirse por una amistad cada vez más profunda hacia el pueblo judío, reconociendo las raices comunes que existen entre el cristianismo y el judaísmo.
El diálogo con el judaísmo tendrá, pues, una importancia fundamental para la conciencia cristiana y también para la superación de las divisiones entre las Iglesias. Como dice el documento del último Sínodo Europeo, habrá que recordar siempre “la parte que hayan podido desempeñar los hijos de Iglesia en el nacimiento y difusión de una actitud antisemita en la historia, y que pida perdón a Dios por ello, favoreciendo toda suerte de encuentros de reconciliación y de amistad con los hijos de Israel”. (Ecclesia in Europa, 56). Y esto, sobre todo, en un momento como el nuestro, en el que parece crecer en el mundo el espíritu antisemita y en el que el pueblo de Israel está viviendo un momento especialmente dramático de su historia. El conflicto que opone a judíos y palestinos no podrá superarse si no es con la ayuda y a través de la asunción de responsabilidades por parte de todas las grandes naciones, especialmente de la Unión Europea. Para ello la Unión Europea tendrá que recuperar sus raíces bíblicas que la vinculan indisolublemente con el pueblo judío.
Y como actualmente vivo gran parte de mi tiempo en la ciudad de Jerusalén, no puedo dejar de subrayar el papel que para el futuro de Europa tiene y tendrá esta extraordinaria ciudad. La novedad que Dios prepara para todo el mundo es la de salir de la condición de lágrimas, de luto, de aflicción y de muerte, para abrirse a la nueva Jerusalén. No es indiferente para la construcción de la ciudad del hombre el que la Biblia, y en particular el libro del Apocalipsis, utilice –para definir el futuro de la humanidad – el icono de Jerusalén. Es verdad que se trata de una imagen que habla de una realidad escatológica, es decir que se refiere a las últimas realidades que van más allá de lo que el hombre puede realizar con sus propias fuerzas.
Esta Jerusalén celeste es un don de Dios reservado al final de los tiempos. Pero no es una utopía. Es una realidad que puede empezar a ser presente desde ahora, y que no puede prescindir de los problemas y de las esperanzas de la Jerusalén de hoy. En cualquier lugar en el que se intente decir palabras y hacer gestos de paz y de reconciliación, aunque sean provisionales, en toda forma de convivencia humana que corresponda a los valores presentes en el Evangelio, hay una novedad, ya desde hoy, que da razones de esperanza. Es en la Jerusalén de hoy –y lo puedo afirmar como testigo directo- donde hay muchos de estos pequeños y sencillos textos de paz, de amor, de reconciliación, t muchas formas de convivencia práctica. Es necesario que Europa sostenga y promueva estos gestos para que asuman, a cierto punto, valor y peso político y se conviertan en premisas para un camino de paz. Como decía el beato Juan XXIII en la Pacem in terris, son los gestos constantes y perseverantes de paz entre individuos y grupos los que pueden crear una especie de cultura de la paz y fundar una atmósfera de paz que, al final, estamos seguros, será airosa.
Por eso es también necesario que se instaure un diálogo interreligiosos valiente y profundo y una relación fraternal e inteligente con el Islam. Está claro que, como se afirmaba ya con ocasión del primer Sínodo de los obispos europeos, esta relación “tendrá que llevarse adelante con prudencia, conociendo claramente sus posibilidades y sus límites, y manteniendo la esperanza en el designio de salvación de Dios, que afecta a todos sus hijos” (nº 9)
(Continuará)
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Estamos finalizando el Adviento y el cardenal Martín, desde la Biblia y viviendo con esperanza la realidad, nos propone caminos para que el proyecto de Dios y el deseo de una humanidad justa y reconciliada deje de ser una utopía y pasea ser brote de una nueva humanidad. Su propuesta pasa por potenciar las hermandad entre todos los hombres con los que convivimos, especialmente con los que compartimos una misma fe, o una misma fe con matices, o con el pueblo judío y el pueblo islámico
¿Qué pensamos, al respecto? Si nos suena mal, ¿porqué no lo llevamos a la oración y pedimos a Dios que nos ayude?
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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Emmanuel.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA,

ECLESALIA, 15/12/10.
.Antes de que nazca Jesús en Belén, Mateo declara que llevará el nombre de «Emmanuel», que significa «Dios-con-nosotros». Su indicación no deja de ser sorprendente, pues no es el nombre con que Jesús fue conocido, y el evangelista lo sabe muy bien.
En realidad, Mateo está ofreciendo a sus lectores la clave para acercarnos al relato que nos va a ofrecer de Jesús, viendo en su persona, en sus gestos, en su mensaje y en su vida entera el misterio de Dios compartiendo nuestra vida. Esta fe anima y sostiene a quienes seguimos a Jesús.
Dios está con nosotros. No pertenece a una religión u otra. No es propiedad de los cristianos. Tampoco de los buenos. Es de todos sus hijos e hijas. Está con los que lo invocan y con los que lo ignoran, pues habita en todo corazón humano, acompañando a cada uno en sus gozos y sus penas. Nadie vive sin su bendición.
Dios está con nosotros. No escuchamos su voz. No vemos su rostro. Su presencia humilde y discreta, cercana e íntima, nos puede pasar inadvertida. Si no ahondamos en nuestro corazón, nos parecerá que caminamos solos por la vida.
Dios está con nosotros. No grita. No fuerza a nadie. Respeta siempre. Es nuestro mejor amigo. Nos atrae hacia lo bueno, lo hermoso, lo justo. En él podemos encontrar luz humilde y fuerza vigorosa para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.
Dios está con nosotros. Cuando nadie nos comprende, él nos acoge. En momentos de dolor y depresión, nos consuela. En la debilidad y la impotencia nos sostiene. Siempre nos está invitando a amar la vida, a cuidarla y hacerla siempre mejor.
Dios está con nosotros. Está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Y en todos está llamándonos a construir una vida más justa y fraterna, más digna para todos, empezando por los últimos.
Dios está con nosotros. Despierta nuestra responsabilidad y pone en pie nuestra dignidad. Fortalece nuestro espíritu para no terminar esclavos de cualquier ídolo. Está con nosotros salvando lo que nosotros podemos echar a perder.
Dios está con nosotros. Está en la vida y estará en la muerte. Nos acompaña cada día y nos acogerá en la hora final. También entonces estará abrazando a cada hijo o hija, rescatándonos para la vida eterna.
Dios está con nosotros. Esto es lo que celebramos los cristianos en las fiestas de Navidad: creyentes, menos creyentes, malos creyentes y casi increyentes. Esta fe sostiene nuestra esperanza y pone alegría en nuestras vidas..
.(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)..
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sábado, 11 de diciembre de 2010

Agenda parroquial d'Advent.

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Dissabte 18:

17 h. A la Sagrada Familia, missa d’acció de gràcies per les famílies.
19 h. Celebració de la Penitencia.

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En la Biblia está el futuro de Europa (4).

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Seguimos con el escrito del cardenal emérito de Milán sobre el tema “en la Biblia está el futuro de Europa” (Cooperador paulino nº155)
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“Mis cuatro tesis: Tesis número 3“
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La Biblia es, ante todo, el libro del futuro de Europa porque en sus páginas reconoceremos, cada vez más, nuestras raíces y podremos encontrar en ella las motivaciones para caminar juntos como gran pueblo europeo.
Efectivamente, teniendo en cuenta los problemas que hemos evocado al principio, será cada vez más necesario que existan en Europa hombres y mujeres que den testimonio de la necesidad de la gratuidad, de la entrega de sí mismos, del servicio prestado sin
interés personal, del amor al bien común, por encima del bien de cada uno y de los diversos grupos, de la necesidad del perdón concedido antes aún de que sea acogido. Efectivamente, es en este cimiento donde se apoyará una sociedad justa, capaz de ayudar a los más débiles, una sociedad que hace posibles relaciones de auténtica amistad que vayan más allá de las relaciones en las que cuentan solamente el interés y el cálculo; una sociedad que sea capaz de vencer la enemistad, de superar el mal a fuerza de bien y de construir cada día la paz. Será ciertamente una paz siempre fágril y siempre necesita ser retomada, de ser redimensionada, pero es la única paz posible en este mundo, a nivel social y político. Y Europa, que ha dejado tras de sí las guerras de los siglos pasados y ha aprendido a conocer la fuerza destructiva, la inutilidad de la violencia absurda, puede y debe para los otros continentes promotora y garante de paz.
Con otras palabras, será cada vez más necesario decir verdades fuertes y sinceras sobre el hombre y la mujer contemporáneos con un lenguaje claro y comprensible, sobre su vida y su destino, a partir de las palabras de la Biblia, que se derivan de la verdad misma de Dios. Será necesario decir Dios al hombre contemporáneo con un lenguaje claro y comprensible, que exprese su transcendencia y su amor a la humanidad, así como la necesidad de los hombres de todos los tiempos de descansar en él. La Biblia contiene estas palabras.
Y la Biblia las contiene entretejidas de gran humanidad, con vivo sentido de la fragilidad y de la debilidad de los hijos de Adán, con un profundo conocimiento del misterio de odio que infesta el mundo, en un contexto de fuertes emociones y tenaces afectos. La Biblia no es un libro caído del cielo; es un libro en el que cada uno puede reflejarse y encontrarse, en el que hay páginas para todas las situaciones de sufrimiento y de gozo por las que pasa toda creatura humana. Por eso es un libro que habla también a las generaciones futuras.”
Continuará.
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Estamos en Adviento y ante el recuerdo histórico de la profunda separación del hombre de Dios y la constante fidelidad de Dios que desea el bienestar y la felicidad de los hijos
Ante tanto desastre, injusticia y sufrimiento ¿no ha llegado el momento de abril el corazón al Dios bueno y optar por trabajar escuchándole a Él?.
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viernes, 3 de diciembre de 2010

Agenda parroquial de l'Advent.

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- El dissabte, dia 11, a les 19 h. Canta el Grup Celeste i a les 19,30 h. el Coro de la Hermandad del Rocío.
- El dissabte dia 18:
- El Sr. Cardenal invita a totes les famílies a celebrar l’Eucaristia a les 5 h. de la tarda a la Sagrada Família.
- A les 19 h. Celebració de la Penitència
- Dies 18 i 19: Col·lecta de Càritas.
- Fins el 12 de desembre es poden portar aliments per a compartir amb els necessitats.
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En la Biblia está el futuro de Europa (3).

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Seguimos con el escrito del cardenal emérito de Milán sobre el tema “en la Biblia está el futuro de Europa” (Cooperador paulino nº155)
“Mis cuatro tesis"


Tesis número 2: “La Biblia es, pues, el libro del pasado de Europa, pero es también el libro de nuestro presente. Y aquí quisiera recordar lo que he dicho en innumerables veces en mi experiencia de 22 años como arzobispo de la diócesis de Milán.
He tratado de evocar de todas formas posibles esa gran propuesta pastoral del Concilio Vaticano II, es decir, que la Biblia debe llegar a ser familiar para el pueblo cristiano y punto de referencia de su oración y de su vida. Por eso he citado tantas veces las palabras de la Constitución Dei Verbum (1965) que dice: “De igual modo el Santo Concilio exhorta con vehemencia a todos los cristianos, en particular a los religiosos, a que aprendan “el sublime conocimiento de Jesucristo”, con la lectura frecuente de la divinas Escrituras.. Pero no olviden acompañar la oración a la lectura de la Sagrada Escritura para que se entable diálogo entre Dios y el hombre” (Dei Verbum n.25)
Esta exhortación la retomó autorizadamente Juan Pablo II en su carta programática para el tercer milenio Novo millennio ineunte: “Es necesario, en particular, que la escucha de la Palabra se convierta en un encuentro vital, que permite encontrar en el texto bíblico la palabra viva que interpela y modela la existencia”. (n.39) La experiencia me ha enseñado que muchas personas, incluso poco creyentes o poco practicantes, se han sentido sacudidas por este lenguaje y han encontrado y encuentran en las páginas de la Sagrada Escritura la luz para su propia vida diaria y la fuerza para superar las dificultades. No me alargo sobre este tema porque tendría que aludir a tantos acontecimientos y a tantas cosas que he dicho a lo largo de mi episcopado, especialmente en las cartas pastorales, a partir de la primera carta sobre la Dimensión contemplativa de la vida, así como de la segunda carta pastoral sobre la primacía de la Palabra: En principio, la Palabra. He recordadp brevemente estas cosas porque son el punto de partida para abordar lo más específico de mi reflexión, es decir, la Biblia como libro no sólo del pasado y presente, sino también como libro del futuro de Europa.

Muchos dicen: “Dios no habla”. “Está mudo”.
Si trabajáramos la Escritura: meditando y orando con ella, conoceríamos la respuesta de nuestro Dios.
A la lectura bíblica y a la oración hay que llevar vida: la propia con sus altibajos y el sufrimiento, esperanza y alegría de los otros.
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viernes, 26 de noviembre de 2010

Agenda parroquial de l'Advent.

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-Tots els dissabtes: Vespres a l’inici de la missa.
- El dissabte, dia 4, a les 19 h, Canten Nadales els extremenys.
- El dissabte, dia 11, a les 19 h Canta el Grup Celeste i a les 19,30 el Coro de la Hermandad del Rocío.
- El dissabte dia 18: El Sr. Cardenal invita a totes les famílies a celebrar l’Eucaristia a les 5 de la tarda a la Sagrada Família.
- A les 19 h. Celebració de la Penitència
- Dies 18 i 19:Col·lecta de Càritas.
- Fins el 12 de desembre es poden portar aliments per a compartir amb els necessitats.

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En la Biblia está el futuro de Europa (2)

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Seguimos con el escrito del cardenal emérito de Milán sobre el tema “en la Biblia está el futuro de Europa” (Cooperador paulino nº155)

“Mis cuatro tesis:

Tesis número 1: Ante todo, es necesario llamar la atención sobre el hecho histórico indudable de que la Biblia no es sólo el libro que recoge las tradiciones del pueblo judío y las de los orígenes del cristianismo, sino que es también el libro del pasado de toda la historia europea, como han reconocido todos los grandes espíritus europeos. (Sería conveniente leer el documento de los obispos de Catalunya, titulado “Arrels (raíces) cristianes de Catalunya).
Efectivamente, como ya afirmaba Goethe, “la lengua materna de Europa es el cristianismo”; y también Kant estaba convencido de que “el Evangelio es la fuente de la que brota nuestra civilización”. Otro filósofo célebre, Nietzsche, afirmaba que “para nosotros Abraham es más que cualquier otra persona de la historia griega o alemana. Entre lo que sentimos al leer los salmos y lo que experimentamos al leer a Píndaro o a Tetrarca hay la misma diferencia que existe entre la patria y la tierra extranjera”. El poeta francés Paul Claudel habla de la Biblia como de gran léxico” del que han bebido las literaturas europeas, mientras el pintor Marc Chagall estaba convencido de que durante muchos siglos los grandes pintores se han inspirado en ese “alfabeto cromático de la esperanza” que son las Sagradas Escrituras. Efectivamente sin el conocimiento de las Escrituras es difícil descifrar el sentido del arte europeo medieval y moderno. Recuerdo haber oído el testimonio de un joven nacido en los Estados Unidos, de padres japoneses, que no sabía nada del cristianismo. Al llegar a Italia para sus estudios artísticos comenzó a maravillarse de leas escenas que veía representadas en los grandes frescos de Florencia y quiso conocer la historia que narraban. Así fue como conoció el cristianismo y finalmente pidió el bautismo, para poder estar, de ese modo, unido a ese Jesús crucificado y resucitado al que había aprendido a conocer en las grandes pinturas de la cultura italiana.
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domingo, 21 de noviembre de 2010

En la Biblia está el futuro de Europa.

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Al concluir mi servicio episcopal en Milán, me trasladé a Jerusalén, ciudad donde vivo buena parte del año, con el propósito de dedicarme sobre todo a la oración de intersección y al estudio, renunciando, además, a dar conferencias públicas. Sin embargo, a veces no soy capaz de decir que no. Especialmente si me siento atraído por el tema, como es en este caso la Biblia, en cuanto libro del futuro de Europa. Se trata de una afirmación que yo mismo hice durante el Sínodo de los obispos europeos de 2001, y de la que me siento un poco responsable. Considero justo aprovechar esta oportunidad para razonarla.
Hace unos años, con la adhesión de diez nuevos países a la Unión Europea, después del euro-escepticismo de los años precedentes, apareció en el horizonte un poco de “euro-optimismo”. En esa ocasión, Juan Pablo II defendió, una vez más, que Europa debe reencontrar sus raíces cristianas si de veras quiere afrontar su propio futuro. Cito algunas palabras del Ängelus del 2 de mayo de 2004: “La unidad de los pueblos europeos, si quiere ser duradera, no puede ser sólo económica y política. Como recordé durante mi peregrinación a Santiago de Compostela, en noviembre de 1982, el alma de Europa sigue estando aún muy unidad, porque hace referencia a valores humanos y cristianos comunes.. La historia de la de la formación de las naciones europeas avanza al mismo tiempo que la evangelización… La savia vital del evangelio puede asegurar a Europa un desarrollo coherente con su identidad, en la libertad y la solidaridad, en la justicia y en la paz. Sólo una Europa que no rechace, sino que redescubra sus raíces cristianas podrá estar a la altura de los grandes desafíos del tercer milenio: la paz, el diálogo entre las culturas y las religiones, y la salvaguardia de la creación.”
Ahora bien, estas raíces cristianas y estos valores están expresados de manera privilegiada en los libros de las Sagradas Escrituras. La Biblia es, pues, el libro de las raíces europeas y será también el libro del futuro.
Antes de entrar en el tema, quisiera precisar mejor el contexto social y político en el que propongo estas reflexiones.
Efectivamente, nosotros no interrogamos nunca ala Escritura de manera abstracta, en el vacío, sino siempre a partir de cuestiones, preocupaciones, requerimientos o sufrimientos que estamos viviendo.
Un primer elemento del contexto es, ante todo, como ya hemos recordado, el ingreso de nuevos Países en la Unión Europea, es decir, el forjado de una Europa cada vez más grande y más fuerte, y por tanto cada vez más responsable de la paz mundial. Pero todo esto acontece en una situación de sufrimiento y de peligro, de crecientes temores por la multiplicación de actos terroristas a nivel internacional. El terrorismo no golpea ya solamente a algunos lugares concretos, como la tierra de Israel, donde yo vivo, o Iraq, sino que es capaz de golpear en cualquier lugar y en cualquier momento, como quedó demostrado en el terrible atentado de Madrid.
Y todo esto en un marco internacional en el que emergen nuevas situaciones de incertidumbre y dramáticos desafíos, que podrían resumirse en tres interrogantes.

Tres interrogantes:

1) La Iglesia, ¿es capaz de incidir en el hombre de hoy? ¿Qué dice el Espíritu de nuestras Iglesias sobre la capacidad del cristianismo de ser todavía levadura y fermento de nuestras sociedades, ante todo, de la sociedad europea y de la nueva Europa que está naciendo?

2) ¿Conseguiremos en este mundo nuestro (y aquí el horizonte se extiende al mundo entero) vivir juntos como diversos, sin destruirnos recíprocamente, sin reducirnos mutuamente al gueto, sin tolerarnos, al menos, unos a otros? Sería ya un buen resultado, pero no basta. Debemos aprender a respetarnos unos a otros (“Yo aprecio tus valores y tú aprecias los míos”). Pero tampoco esto basta. Debemos llegar a ser los unos para los otros fermento de autenticidad y de búsqueda de la verdad, en espíritu de comprensión y de cordial amistad. No hablo de proselitismo: “tú debes creer lo que yo creo”, sino “tú debes seguir tu conciencia hasta el fondo y debes ayudarme a mí a seguir mi conciencia hasta el fondo”. ¿Lo conseguiremos?
Los acontecimientos que estamos viviendo en estos tiempos en Jerusalén, como también en Iraq, nos hablan de la enorme dificultad de este desafío. No somos capaces de cohabitar juntos como diversos, y mucho menos de vivir una convivencia real.

3) ¿Conseguiremos superar los bloqueos y las tensiones que la multiplicación de conflictos de intereses entre grandes poseedores de medios de comunicación, la política y las finanzas internacionales están produciendo en el mundo? No es sólo cuestión de una justicia social estática, es decir, de salir al encuentro de los pobres de la tierra, lo que sería ya una gran conquista, pero insuficiente por sí sola. Se trata más bien de un modo de vivir y de colaborar juntos a nivel planetario, promoviendo los intereses del bien común mundial, cosa que parece cada vez más difícil en una maraña de intereses privados de naciones y de grupos, también económicos. Como escribe un ilustre economista contemporáneo, Guido Rossi, “la sociedad internacional y sus mercados, golpeados por una crisis extremadamente dramática, parecen haberse convertido en rehenes de mecanismos sustraídos a cualquier control y que podrían llevarlos, no tardando mucho, a una implosión sin precedentes. En este marco cualquier remedio que se quiera aplica, incluyendo el retorno a cierta reglamentación ética, se antoja, como mucho, un paliativo o un buen deseo.”

No pretendo obviamente dar respuestas a estas preguntas. Pero ellas y otros interrogantes parecidos determinan el contexto en el que escuchamos la Palabra de Dios y nos preguntaremos cuál es el significado de la Biblia para el futuro de Europa. Sobre este tema me expresaré con cuatro tesis sucesivas. (Continuará)
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